Los perros, ayudantes fieles en demencias y enfermedad de Alzheimer

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La relación del animal con el paciente ayuda a este a reducir su nivel de ansiedad o apatía, producida muchas veces por el sentimiento de soledad o de pérdida.

Ana Romaz / Actualizado 12 octubre 2012

Es una frase conocida la que dice que el perro es el mejor amigo del hombre, y este hecho, -comprobado en numerosas ocasiones con comportamientos excepcionales de nuestros compañeros caninos-, está siendo utilizado con mucho éxito en terapia con enfermos de Alzheimer.

Cada día aumenta el número de centros y residencias que adoptan esta actividad como via para estimular emocional y cognitivamente a los pacientes.

No es nueva la utilización de animales para el tratamiento de diversas afecciones: caballos que dan un soporte emocional a niños con síndrome de Down, delfines que hacen disfrutar a pequeños con autismo, y los perros que se han mostrado como ayudantes eficaces con pacientes de diversas demencias y Enfermedad de Alzheimer (E.A.).

En ocasiones los centros organizan visitas con la colaboración de refugios y protectoras de animales locales. La relación que se establece entre los perros y los ancianos constituye una experiencia, por lo general, muy positiva.

De diversos estudios realizados sobre este tema se han obtenido datos que permiten valorar muy favorablemente esta terapia y muestran de forma clara que la relación del animal con el paciente ayuda a este a reducir su nivel de ansiedad, producida muchas veces por el sentimiento de soledad o de pérdida.

En alguna ocasión el impacto positivo de la relación con el perro ha permitido, incluso, el abandono de alguna medicación. Esto, dada la cantidad de fármacos que se ven obligados a tomar los enfermos de Alzheimer, no es ninguna minucia por cuanto permite rebajar el nivel de quimicos en sus organismos, y por lo tanto el de los indeseables efectos secundarios.

Puede ser que nuestro familiar ya haya pasado de ese punto pero siempre podrá obtener de su relación periódica con estos afectuosos animales un incremento de su serenidad. Un buen perro puede ayudarle de muchas maneras: recordándole sensaciones, despertando su memoria, mejorando su ubicación espacial…y haciéndole reir.

Su especial sensibilidad les permite apreciar a los seres humanos por lo que son, sin importar su apariencia, salud o actitud. Y de ahí se deriva, en muchas ocasiones, que ante el acercamiento de un perro a saludar el enfermo salga de su apatía para establecer un lazo afectivo con el animal.

Pues todo esto, de lo que habíamos leído, lo pusimos en práctica hace unos días. Fuímos a ver a mi padre con el perro que vive con nosotros desde hace mas de 10 años, León.

León es un precioso Golden Retriever, apacible, tranquilo y muy cariñoso, que estaba en casa años antes de que mi padre enfermara. Cuando Papá nos vió llegar con él al lado hizo algo que, desgraciadamente, ya no hace con nosotros…sonrió. No es que no nos quiera sonreir, es que no sabe quienes somos. Pero eso no fué obstáculo para que ver a León le alegrara el día.

Pasamos un rato estupendo en el que Papá llevó de la traílla al perro en un largo paseo por los jardines de la residencia. León adaptaba, pacientemente, su paso al de la silla de ruedas y se volvía a menudo para comprobar que le seguíamos.

Se fueron acercando muchos de los compañeros de residencia, ancianos con los que hasta ese día no habíamos intercambiado mas que unos saludos de cortesía. Creció un hermoso corro que comenzó a ofrecernos historias: la señora que tenía una perrita que tuvo que dejar a sus nietos para poder venir aquí, o la que recordaba al gato que compartió muchos años de su vida,- “era tan mimoso…”-, o el señor que habiendo sido aficionado a la caza nos contó los nombres de todos los perros con los que había ido de partida.

Todo el tiempo el perro repartió su atención, lametones y muestras de alegría entre los que se acercaron a él. Y en todo el tiempo que mi padre lleva allí nunca habíamos visto tantas caras alegres.

Cuando llegó la hora de irnos nos hicieron prometer que León volvería de visita otro día. Creo que daba igual si nosotros no íbamos…el importante era él.

Fue un día especial, que seguro repetiremos…y del que ha surgido la petición a la Dirección de la residencia de que implanten la terapia canina entre sus prestaciones de servicios.

Fuente: Blog Neuronas Off-line

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  1. esta pagina es muy buena porque me han elegido para hacer un trabajo sobre este tema y me a ayudado a sacar un 10 gracias a todos los que han colaborado.

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