Día 2: Las agujas y la Italia oculta.

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El sábado fue un día muy completo. A las ocho de la mañana estábamos preparados Mauro (el marido de Ramona) y yo para ir a correr. Había que bajar lo comido y bebido la noche anterior y que mejor que hacerlo en un parque precioso (Parque Della Trucca) al que nos dirigimos. Con traje térmico y mucho frío por más que corras, íbamos dando vueltas alrededor de él, viendo los lagos (tres, naturales) llenos de Cisnes, patos, etc.  Mauro aguantaba el ritmo “molto bene” hasta que dijo basta. Me di una vuelta solo a tope y ya con la conciencia tranquila, las piernas cansadas y el estómago vacío nos marchamos a desayunar.

Eso que venden en España como capuccino es una basura comparado con el verdadero capuccino (o capucco también lo llaman) que toman aquí, eso junto con un brioche relleno de chocolate nos devolvieron las fuerzas y ya activados para todo el día marchamos al Centro.

Allí acudía el Dr. Salvatore Auriemma a realizar tratamientos de acupuntura con cada uno de los residentes, según tengan problemas de deglución, agresividad, depresión, etc. No voy a extenderme en explicarlo porque más adelante realizaré una entrada sobre la acupuntura de manera más completa, con fotos y con un video que grabaron los ayudantes del doctor. Comentaros que pude ver como aplicaban las agujas en distintos sitios de la cabeza o el cuerpo según la problemática dé cada uno y que el tratamiento con el paso del tiempo ofrece resultados y mejoras en la calidad de vida de los pacientes.

DSCN2775Posteriormente Vincenzo me ofreció y permitió un viaje grandioso y valioso, porque de otra forma no podría hacerse. Marchamos al bosque, a unos 40 minutos de Bérgamo a la casa donde vivía antiguamente. En medio del bosque rodeado de montañas, árboles y humus aparecía su casa y a unos 300 metros, la de sus “vecinos” a los que fuimos a visitar. Unas personas muy peculiares pero muy encantadoras y acogedoras. Ellos y su hijo son unos británicos afincados en Italia, que viven en el bosque, les gusta los animales y viven casi como campesinos: con un caballo, un burro, gallinas, hámster silvestres, dos perros de raza bergamasca y pelo de rastas y con dos tiendas de campaña como las delos indios americanos donde dan clase de inglés a niños que acuden allí una vez a las semana. Me acogieron en su casa con una sonrisa, café y un bizcocho con trozos de higos buenísimo.

Después de visitar a sus vecinos anglo-italianos fuimos un poco más lejos a conocer a una pareja de ancianos campesinos que han vivido toda la vida allí en medio del campo, pero no están solos porque siempre reciben gente que pasa por allí a visitarles. Ellos acogen a todo el mundo, les dan de comer y continúan su camino. Nada más llegar y una vez realizadas las presentaciones ella nos subió a Vincenzo y a mi al piso de arriba a enseñarnos una habitación donde guarda todas las muñecas, gorros de miniaturas, figuras con conchas, muñecos de trapo, útiles de cocina y baño; que realiza ella de manera artesanal. Entrar en la habitación es un poco como caer por el árbol en el cuento de “Alicia en el país de las maravillas”. Un mundo de fantasía, color y artesanía.

DSCN2787Bajamos y nos sentamos en la mesa al lado de la cocina de leña, vaso de vino, plato de salami (salami típico de Bérgamo) y una hogaza de pan a rodajas previamente calentada en la cocina de leña. Era una pareja muy simpática y sonriente, ella de fuerte carácter, pero carácter agradable, y él un bromista con una sonrisa en la boca permanente y contando chistes y bromas continuamente. Un rato muy agradable completado con unos chupitos de Grappa con Basílico y Grappa normal. Íbamos a ir a ver un lago precioso que había por allí cerca, pero la noche se cerró estando en casa de los campesinos, comenzó a llover y no pudimos ir. No me importó, me encanto pasar un rato en esa casa, con esas personas disfrutando de una ocasión única y diferente a las que he vivido. Era como retroceder un poco en el tiempo. Gente que ha vivido toda la vida en el mismo sitio, en el campo, que tiene su establo con vacas que ordeña él y ella se encarga de hacer queso. Dos recuerdos inolvidables gracias a Vincenzo y del que no he realizado fotos, por respeto a la privacidad de dos hogares que tan bien me acogieron.

Al volver a la ciudad, tocaba derbi;  Real Madrid- Atlético de Madrid en casa de Rosangela, con su marido Sergio, Ramona, su marido Mauro (que siempre me llama Aleandro) y su hija Serena. Cenamos pizza, cerveza, licor de hierbas y un postre típico de Sicilia “Cannolo Siciliano”. Un tubo de harina frita, con glaseado, bañado de chocolate en el interior, relleno de crema de queso de vaca y unas tiras de naranja escarchada. ¡Bonísimo!

Una forma muy dulce de finalizar un gran día.

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  1. Pingback: Tras los pasos de @gnagore Día 2: Las agujas y la Italia oculta. | La memoria es el camino

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