‘Cuídame, hombre’ Reflexiones en torno a las consecuencias de una educación desigualitaria

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Fernando García Mateos, educador social de EULEN sociosanitarios para el CREA

cuidame«Las tareas del cuidado, como se pone de manifiesto en todos los estudios, recaen mayoritariamente sobre las mujeres, representando el 84% del universo del cuidador. Hablamos pues, principalmente de cuidadoras, cuyo perfil predominante es el de una mujer de mediana edad, en torno a los 53 años, que realiza labores de ama de casa, normalmente casada y que además del cuidado de su familia, se encuentra con la responsabilidad principal de la atención a una persona mayor que presenta, mayoritariamente, una dependencia importante». (Imserso. Boletín sobre el envejecimiento 2008).

Con el paso de los años, la tendencia en cuanto al reparto de tareas en relación al cuidado parece irse reduciendo poco a poco (sobretodo en generaciones nacidas después de 1960), y es ahora cuando empezamos a ver las consecuencias que una educación desigualitaria ha provocado en aspectos tan concretos como el desempeño de tareas asociadas al rol de cuidador. Por eso desde estas breves líneas queremos compartir una sencilla reflexión en relación a ese 16% de hombres que cuida en casa a una persona dependiente:

Afortunadamente cada vez son menos los hombres que tienen dificultades para hacerse cargo de tareas propias de los cuidados: lavar, cocinar, limpiar y cuidar de sí mismo, una tarea tan importante como otra cualquiera. Pero reflexionemos en torno a la idea de quien no lo sepa hacer y de quienes tengan esas dificultades (sobretodo observadas en hombres de mas de 70 años). ¿Es tarde para aprender?, ¿Pueden aprender nuevos modelos de comportamiento? Todo nos hace pensar que sí, que se puede aprender, siempre que haya intención de cambio, y es ahí donde pretendo indagar, en la motivación y en el reconocimiento de las limitaciones como primer impulso para el cambio.

Últimamente, me llama la atención la cantidad de problemas que hombres cuidadores nos plantean a la hora de hacer frente a los cuidados: «Cocino lo primero que me encuentro, a veces las latas de conserva me salvan de un apuro, otras veces me voy a comer fuera de casa, unas veces mejor, otras veces peor», «la ropa la suelo lavar a mano aunque tengo lavadora», «he tenido que ir a comprar compresas para mi mujer y no he sabido qué comprar», etcétera. Unas veces cuentan con apoyos (el 80% -mayoritariamente hijas y en menor medida hijos-) y tienen solucionado el problema. Otras veces no (20%) y los problemas se agravan: «He descuidado la casa, no puedo limpiarla, no se como ordenar la ropa, mi mujer (con alzhéimer) lo descoloca todo y ya dejo todo como ella quiere», «por respeto a mi mujer, cuando se asea yo no entro en el baño. Ella es muy pudorosa y además lo hace perfectamente».

Todo esto implica inevitablemente una serie de dificultades que hay que superar aprendiendo a desarrollar competencias nuevas, por eso se hace necesaria la detección precoz de este tipo de cuidador e intentar prevenir problemas graves que puedan ocasionar actuaciones negligentes.

En el diseño de cualquier intervención socioeducativa con hombres cuidadores de personas dependientes sin apoyos, familiares ni profesionales, tendremos que tener en cuenta todos los factores personales, sociales, culturales y emocionales que le rodean, hacer una valoración individualizada de aspectos como su situación personal, el cansancio percibido que le genera la tarea del cuidado, su sobrecarga, su situación económica y sus relaciones sociales a la hora de estudiar la influencia que en él tiene su red social de apoyo en cuanto a su proceso de socialización (asimilación de valores y patrones imitados de comportamiento), o por el contrario si no tiene red social de apoyo y presenta un déficit en su socialización a la hora de adquirir valores prosociales.

Con todo esto tendremos los suficientes datos como para diseñar una intervención re-educativa, que puede abarcar desde la preparación de la persona para motivarla hacia el aprendizaje, hasta la intervención específica de nuevas competencias, como son: cuidados adecuados en la higiene-vestido y alimentación de una persona dependiente y cuidados hacia él mismo saludables , como son la higiene personal, el vestido y la alimentación ( compra de alimentos frescos, planificación del tiempo y administración del dinero, uso saludable y responsable del ocio y del tiempo libre del cuidador).

Cuídame, hombre es un breve artículo que ha pretendido compartir una reflexión acerca de una serie de casos muy concretos: Hombres mayores sin apoyos, con dificultades para el desempeño de tareas domésticas y de cuidados en el domicilio. «Educar para la igualdad debe ser un aspecto fundamental a la hora de promover el envejecimiento activo entre nuestros mayores; siempre podremos aprender, siempre podremos mejorar».

Fuente: Blog CRE Alzheimer

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