Archivos Mensuales: junio 2013

El fin del #Alzheimer empieza con sus nietos

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Fuente: Mujerhoy.com | 08 jun 2013 Mujer hoy – Marisol Guisasola
Al fondo, el equipo de profesionales del proyecto de la Fundación Cita.alzheimer junto a uno de los voluntarios que participan en el estudio, en primer plano. (Foto: F. de las Heras).

Al fondo, el equipo de profesionales del proyecto de la Fundación Cita.alzheimer junto a uno de los voluntarios que participan en el estudio, en primer plano. (Foto: F. de las Heras).

Miren, abuela de Idoia, murió víctima del Alzheimer, con 86 años. “Fueron cinco años de calvario, tanto por el drama de ver cómo toda la familia desaparecíamos de su memoria, como por el precio que se cobró la enfermedad en mi madre, que cuidó de ella hasta el agotamiento –explica Idoia, de 39 años–. Por eso, en cuanto nos hablaron del proyecto de la Fundación CITA.alzheimer, no lo pensamos dos veces y nos inscribimos como voluntarias”. “Sabemos que no se conocen bien las causas de la enfermedad y que los médicos tienen poco que ofrecer a las personas con alzhéimer –interrumpe Inés, madre de Idoia–. Por eso, tenemos que arrimar el hombro para que los investigadores puedan identificar los procesos que conducen a la enfermedad y desarrollen métodos para frenar su avance. Pensar que mi hija y mis nietos puedan desaparecer de mi recuerdo es insoportable”.

Un total de 416 personas se han sumado al proyecto de investigación que se lleva a cabo en Guipúzcoa, considerado como el mayor del mundo en su género y con la edad media más joven de voluntarios (57,8 años). La mitad tienen antecedentes familiares de la enfermedad; la otra mitad, no. Es el caso de Valentín Bueno, que lleva en el estudio desde 2011 y sin desfallecer, “porque es una batalla contra una enfermedad que separa a las personas de sus emociones, de sus recuerdos, de la propia vida”.

“Muchos investigadores internacionales nos han confesado su admiración por el número de voluntarios que ha conseguido reunir el proyecto y la edad media tan baja de los mismos, un requisito esencial para identificar los procesos que conducen a la enfermedad”, señala Gurutz Linazasoro, director científico de la Fundación CITA.alzheimer. “Nuestro objetivo es identificar la enfermedad antes de que aparezcan los primeros síntomas, o en fases muy iniciales, a través de biomarcadores concretos”, añade el doctor Pablo Martínez Lage, director del Área de Neurología, que comparte la dirección del proyecto con el dr. Linazasoro, la dra. Montserrat Clerigué y el dr. Ernesto Sanz Arigita. “Se sabe que los cambios fisiológicos que caracterizan al alzhéimer [depósitos de placa amiloide y ovillos neurofibrilares que hacen que las neuronas pierdan capacidad para comunicarse entre ellas y que, finalmente mueran] comienzan muchos años antes de la aparición de los síntomas y preceden a la pérdida de memoria en más de 20 años. Estos 20 años son una ventana de oportunidad para aplicar terapias preventivas, incluso curativas. Nuestro trabajo se centra justamente en eso: averiguar si, actuando preventivamente –con vacunas, fármacos, nutrientes específicos y/o ciertas medidas del estilo de vida– antes de que aparezcan esos síntomas, podemos detener el avance de la enfermedad”, añade Martínez Lage.

El reto del siglo XXI

“Nos ha conmovido la respuesta de la gente –puntualiza la dra. Clerigué–, sobre todo porque el proyecto exige incluso la donación de muestras biológicas, como la extracción de líquido cefalorraquídeo, que requiere una punción lumbar. ¡El 60% de los voluntarios ha permitido que se les realice esta prueba! Es una muestra de generosidad que nos emociona. Gracias a ellos, disponemos de una plataforma de investigación que estamos poniendo a disposición de la comunidad científica mundial. De hecho, tenemos programas de colaboración con investigadores de Pensilvania, Montreal y Ámsterdam”.

Considerado como el gran reto de la medicina del siglo XXI, se calcula que más de 24 millones de personas en el mundo y entre medio millón y 1,3 millones en nuestro país padecen Alzheimer. “Si bien el envejecimiento no es su causa, sí es el principal factor de riesgo: una de cada 10 personas mayores de 65 años sufre Alzheimer. Los costes de la enfermedad, principal causa de demencia, son descomunales, tanto en sufrimiento moral y desgaste físico para familias y cuidadores como en gasto sanitario”, aclara el experto. Se calcula que el 60% de todas las personas con dependencia en España sufren esta enfermedad, que tiene un coste de unos 30.000 € anuales por persona. “Solo si consiguiéramos un modesto retraso de cinco años en las manifestaciones de los síntomas, el ahorro sanitario sería enorme”, aclara el doctor Ernesto Sanz Arigita, director del Área de Neuroimagen.

“Los voluntarios nos sometemos a una batería de pruebas a lo largo de dos jornadas –explica Idoia–. En la primera, rellenamos cuestionarios sobre nuestro estilo de vida y antecedentes familiares, realizamos tests de memoria, lenguaje, orientación, nos hacen pruebas neurológicas, nos extraen muestras de sangre… El segundo día nos hacen un estudio de neuroimagen con un equipo de resonancia magnética superavanzado, que permite observar la actividad del cerebro en vivo y ver la estructura y las conexiones entre sus diferentes partes. ¡Me parece increíble, porque antes esas cosas eran imposibles de ver sin abrir el cerebro!”.

“Al final, los datos reunidos compondrán una imagen que nos permitirá ver los cambios que tienen lugar en los voluntarios a lo largo del tiempo y añadirlos a los datos obtenidos por otros investigadores en el mundo. Todos ellos completarán un puzle que nos ayudará a desentrañar las claves del Alzheimer, para acabar derrotándolo”, resume el dr. Sanz Arigita.

Cauto optimismo

Si bien todo esto suena esperanzador, la gran pregunta es hasta qué punto es posible prevenir o frenar la enfermedad, hoy y ahora, con los avances disponibles, como las vacunas de las que tanto se habla. “Hay que aclarar que el concepto de vacuna en el Alzheimer es diferente al de vacuna tradicional”, explica el dr. Martínez Lage. En su opinión, se trataría de una terapia capaz de bloquear el depósito de proteína amiloide en las neuronas, impidiendo así la muerte neuronal. “Las que están en estudio (unas cinco) son a base de anticuerpos contra componentes de esa proteína –explica–. Todas han mostrado cierta eficacia, sobre todo si se administran en fases muy tempranas. El problema es que, en los ensayos en marcha, los pacientes ya tienen síntomas leves y esto podría disminuir la eficacia. Aquí es donde radica el optimismo de nuestro proyecto: si finalmente somos capaces de identificar el Alzheimer cinco, 10 o 15 años antes de que la memoria comience a fallar, es probable que esas vacunas resulten muy eficaces”.

Por su parte, el doctor Linazasoro reconoce que hay que ser cautos y no despertar falsas esperanzas, “como ha ocurrido hace poco con el anuncio de una vacuna que se presentaba como “prometedora” a pesar de los exiguos y muy preliminares datos en los que se apoyaba. Estas cosas hacen mucho daño a los pacientes, a sus familiares y a la comunidad científica”, concluye. “Las personas con antecedentes familiares de Alzheimer somos muy sensibles a esas noticias –confiesa Inés–. Aunque los neurólogos nos han explicado a mi hija y a mí que tener algún antecedente aislado aumenta muy poco el riesgo de desarrollar la enfermedad, estamos siempre muy atentas. Otra cosa es la modalidad hereditaria, que es casi una sentencia: sabes que antes o después acabarás teniéndola”.

¿Caprichos del destino?

La dra. Montserrat Clerigué interviene para aclarar que “el Alzheimer hereditario es una forma muy rara y agresiva de la enfermedad, en la que los síntomas aparecen a edades muy tempranas, generalmente hacia los 40 años”. La doctora explica que “quienes heredan esa mutación genética desarrollan la enfermedad. Es muy conocido el caso de un grupo de pacientes con Alzheimer hereditario en Colombia, que está siendo objeto de un ensayo clínico. Si los resultados de ese estudio se reproducen en las formas no hereditarias del mal de Alzheimer, dispondremos de datos muy, muy interesantes. Es posible que, con el tiempo, la ciencia identifique más tipos diferentes de Alzheimer, como está sucediendo en el cáncer o en el Parkinson, que requieran tratamientos específicos”.

¿Y qué pasa con el estilo de vida, la dieta, los antioxidantes, el té verde, el vino tinto… todas esas cosas que se anuncian como capaces de reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad?, se preguntan muchos pacientes. “Hoy sabemos el valor de lo que se conoce como epigenética: la influencia del entorno en la expresión de los genes heredados”, aclara el dr. Linazasoro. “Dicho de otro modo, lo que comemos, el ejercicio que hacemos, el estrés, la contaminación… y un largo etcétera de factores que todavía desconocemos afecta a la expresión de nuestros genes. Es decir, podemos tener ciertos genes que nos predisponen al Alzheimer, pero también podemos potenciar o silenciar la expresión de esos genes dependiendo de factores del entorno y de nuestras decisiones al respecto”.

En este sentido, continúa explicando el doctor, se ha comprobado que las personas que siguen una dieta mediterránea (rica en frutas, verduras, pescados azules, frutos secos, ciertas especias y grasas saludables…), hacen ejercicio moderado a diario, vigilan el riesgo cardiovascular, tienen extensas relaciones sociales y una rica vida intelectual reducen la producción de proteína amiloide y el riesgo de Alzheimer. “Como en la mayoría de enfermedades, no somos solo capricho del destino. Queda margen para la actuación”, recalca.

Mirando al futuro

Antes de despedirnos, el dr. Linazasoro quiere terminar con un epílogo, “a modo de deseo fundamentado”, aclara. Es este: 3 de mayo de 2025. Iker, hijo de Ainhoa, nieto de Inés y bisnieto de Miren, cumple 25 años y acude a la consulta de su neurólogo a recoger los resultados de su chequeo anual. En plenas facultades físicas y mentales, su memoria es la envidia de todos. Su neuróloga le recibe amablemente y le informa de los resultados sin escatimar explicaciones. Le dice que le han detectado niveles elevados de proteína amiloide, lo que hace vaticinar que tendrá la enfermedad de Alzheimer para cuando cumpla 78 años. En consecuencia, le aconseja un tratamiento preventivo con una vacuna que ha demostrado alta eficacia y que tiene escaso riesgo de efectos adversos. 


Fases del Alzheime
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Durante la fase preclínica de la enfermedad, los pacientes no tienen síntomas, aunque tienen lugar cambios patológicos en su cerebro. Así, se producen depósitos anómalos de proteína beta-amiloide y ovillos neurofibrilares, y las neuronas empiezan a funcionar menos eficazmente. Con el tiempo, las neuronas pierden capacidad para funcionar y comunicarse entre sí y, finalmente, mueren. A continuación, el daño se extiende al hipocampo, esencial en la formación de la memoria. A medida que mueren más neuronas, las regiones cerebrales afectadas reducen su tamaño. En el estadío final, el tejido cerebral se ha reducido significativamente.

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En #Alzheimer, una #sonrisa y una #palabra es un #tesoro

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Foto: La actriz Emmanuelle Riva Fuente:tucinevip.com

Foto: La actriz Emmanuelle Riva Fuente:tucinevip.com

Mi madre tiene alzhéimer diagnosticado desde hace diez años, por aquel entonces contaba 51 primaveras, era joven. Esa juventud ha sido el principal acelerador de su estado dentro de la enfermedad y por eso hace ya varios años que se encuentra en la fase avanzada de la misma. En esta tercera fase los gestos y acciones propias de la persona aútonoma brillan por su prácticamente ausencia, comienzan a ser menos frecuentes hasta convertirse en algo extraordinario. Hoy ha sido un día de esos.
Hace mucho tiempo que no ocurría, tanto que no recordaba cuando fue la última vez que pasaba algo parecido a lo de hoy. Estaba junto a mi madre, cogido de su mano, leyendo a su lado en el Centro de Alzheimer cuando noto que me empieza a mirar. Es una mirada vaga, casi neutra, imperceptible, pero era una mirada…cuando estás acostumbrado a no recibirla notas la diferencia. Entonces yo la miro y la sonrio y ella que capta mi imagen me sonrie, se rie abriendo ampliamente la boca. Noto que mi emoción la percibe y le contagia y le digo “Juanita, ¿Qué pasa?” Ella me sigue sonriendo unos breves segundos más (que para mi son como minutos) y me dice con una pronunciación poco elaborada y debil: “Nada”. Aquí pasa como con la mirada, quizás una persona que no está acostumbrada a tratar con enfermos de alzhéimer no hubiese entendido o distinguido palabra alguna, habría pensado que tan solo era un sonido pero para alguién asiduo a las dificultades lingüisticas era un “Nada” muy clarividente.

Nada pasa a ser todo, una sonrisa y una palabra es un tesoro.

Los familiares de EA tendemos a buscarle un porqué a nuestra situación (¿porqué no tiene cura? ¿porqué nos ha tocado a nosotros? ¿porqué los demás no me entienden?), solemos caer en la lamentación y con ello en el sufrimiento. Pero esta enfermedad y todo lo que conlleva solo es una parte más de la vida que hay que afrontar con optimisto, vitalidad y esperanza. Lo que debemos sacar de todo ello es valorar todo lo bueno de la vida, disfrutarlo por pequeño que sea y luchar y aprender de los momentos duros porque la vida es la fortuna y la adversidad, la salud y la enfermedad, el amor y el desamor…hasta que la muerte nos lo arrebate. Yo hoy me he despedido muy contento de mi madre porque ya lo ha dicho ella “-¿Qué pasa? -Nada” Pues eso. 🙂

A.G.P. Mariposas del Alma

El conectoma, el ‘genoma humano’ del #cerebro

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Imagen que reproduce las conexiones neuronales del cerebro humano GYI

Imagen que reproduce las conexiones neuronales del cerebro humano GYI

Ciencia | 29/05/2013 – 00:10h | Última actualización: 29/05/2013 – 16:24h

Josep Fita

Descifrar el genoma humano, hito que consiguió en 2003 un consorcio internacional de científicos, supuso un gran paso para la ciencia. Era la culminación de un proyecto mastodóntico iniciado 13 años antes. Aunque todavía no se han logrado predecir, diagnosticar y tratar muchas de las enfermedades actuales, la medicina se transformó como nunca gracias a aquel hallazgo.

Pero lo que está por venir supera con creces el hecho de haber descifrado lo que muchos convinieron en tildar como El árbol de la vida. Estamos hablando de determinar, ni más ni menos, el mapa completo de las conexiones del cerebro: el conectoma. “Es algo mucho más complicado, sin duda. No tiene punto de comparación”, señala a LaVanguardia.com Javier de Felipe, investigador del CSIC que actualmente desarrolla su actividad en el laboratorio Cajal de Circuitos Corticales (UPM). “Estamos hablando de miles de millones de neuronas y de billones de conexiones, con sus correspondientes combinaciones”, añade.

A día de hoy, existe una especie de carrera entre Europa y Estados Unidos para ver quién consigue mapear antes los circuitos neuronales del cerebro humano. Por una parte está el Human Brain Project: una iniciativa gigantesca europea, que cuenta con 1.000 millones de euros de presupuesto y una duración de 10 años, que persigue crear simulaciones detalladas del cerebro basándose en datos reales; y por otra estaría el BRAIN: un proyecto norteamericano, en el que participa el científico español Rafael Yuste, que tiene por objetivo crear (con un presupuesto de 100 millones de dólares el primer año) el mapa del cerebro humano para ayudar en un futuro a curar enfermedades como el Alzheimer o la epilepsia. Y es que ahora los científicos saben que muchas enfermedades psiquiátricas, como el autismo o la esquizofrenia, son conectopatías, enfermedades en las que el cableado del cerebro es anómalo.

Ambos proyectos, tanto el europeo como el norteamericano, tienen puntos en común, “aunque son diferentes”, apunta Mara Dierssen, neurobióloga del Centro de Regulación Genómica de Barcelona (CRG). “En el europeo, la idea es aplicar las ciencias de la tecnología y la información a la investigación en neurociencia. El proyecto norteamericano, sin embargo, recuerda más al del genoma humano: mapeo de todas las neuronas del cerebro”, agrega.

La industria de la computación está muy interesada en todo este tipo de proyectos. Y es que el cerebro humano funciona con una potencia de tan sólo 12 vatios, frente a los miles de vatios que requieren, por ejemplo, los superordenadores para trabajar. Sin ir más lejos, cada uno de los 90 servidores de la supercomputadora de IBM Watson –un sistema informático de inteligencia artificial capaz de responder a preguntas formuladas en lenguaje natural- requiere de 1.000 vatios para funcionar. “No es que nuestro cerebro sea más capaz que una supercomputadora, sino que utiliza ‘trucos’ matemáticos, es decir, algoritmos matemáticos que todavía desconocemos”, esgrime De Felipe, máximo responsable de una de las divisiones, la molecular y celular, del Human Brain Project.

“Nuestro cerebro tiene una información incompleta del mundo por lo que tiene que hacer una estimación estadística del estado probable de éste y de los presumibles resultados de sus acciones o decisiones. Podríamos definir el cerebro como un inmenso procesador matemático que resuelve esta cuestión de una forma increíble. Es por eso que no sólo queremos conocer su diseño, sino cuáles son también los algoritmos que utiliza para percibir el mundo”, remata.

El conectoma y el sinaptoma

Hay varios niveles de análisis del cerebro: uno macroscópico -por ejemplo, a través de resonancias magnéticas- y otro intermedio -en el que se utiliza un microscopio óptico y se trabaja en micras- que supondrían mapas de conexiones que quedarían definidos bajo el término conectoma. Pero todavía hay un tercero más complejo, que es el mapa a nivel ultraestructural de las conexiones sinápticas de las neuronas, que sería lo que se conoce como sinaptoma. Para De Felipe, “descifrar el sinaptoma es imposible dadas las dimensiones del cerebro”.

Utilizando una analogía, identificar las autopistas que vertebran un territorio podría equivaler al conectoma, mientras que conocer las salidas que tiene cada una de ellas, saber a qué poblaciones llevan y averiguar, además, en cuál de éstas vive el Sr. ‘X’ (calle, edificio y piso de residencia incluidos) sería el equivalente al sinaptoma. A través de este ejemplo, es fácil determinar el diferente grado de dificultad a la hora de descifrar uno u otro mapa de conexiones.

Hasta ahora se conoce un solo conectoma: el de un nematodo (gusano cilíndrico) llamado Caenorhabditis Elegans. Su modesto sistema nervioso consta de sólo 300 neuronas. En las décadas de 1970 y 1980 un equipo de investigadores trazó el mapa de sus 7.000 conexiones interneuronales, es decir, su conectoma. Obviamente, el del ser humano es mucho más complejo y es que tiene más de 100 mil millones de neuronas y 10 mil veces más de conexiones.

Posible utilidad práctica

“Si no conocemos cómo está organizado el cerebro, es prácticamente imposible conocer cómo se altera por la acción de las diversas enfermedades que le afectan y por tanto se hace muy difícil combatirlas de forma efectiva”. Esta reflexión del neurocientífico Javier de Felipe es muy ilustrativa de lo que persiguen proyectos como los del Human Brain Project, el BRAIN o incluso el Cajal Blue Brain, otra de las iniciativas en las que está involucrado este investigador del CSIC.

El Cajal Blue Brain está intentando descifrar la estructura de un pequeño fragmento de corteza cerebral para poder así hacer simulaciones muy reales de cómo ésta funciona. “Sabríamos cómo afecta un fármaco al cerebro mediante una simulación. Podríamos analizar millones de posibles cambios y hacer experimentos a través de esta simulación. Es la misma idea que persigue el ‘Human Brain Project’”

A pesar de las expectativas que han levantado estos proyectos, parte de la comunidad científica ha mostrado sus dudas con respecto a poder llegar a comprender, algún día, el cerebro humano. “Eso es absurdo”, asegura De Felipe. “No hay nada que nos pueda parar en el estudio del cerebro”, sentencia.

La utilidad de una simulación completa del cerebro también ha sido puesta en tela de juicio por algunos científicos. “Los modelos computacionales, por ahora, también tienen sus limitaciones”, recuerda Dierssen. “Necesitas datos sólidos. Además, la información que vas obteniendo va cambiando a lo largo del tiempo y de forma importante. O sea, que se están haciendo modelos de algo que cambia de forma muy dinámica”.

Otro de los problemas en los que se sustenta la desconfianza mostrada por algunos de los investigadores radica en el hecho de que “se ha sobredimensionado un poco la posible aplicabilidad de estos proyectos diciendo por ejemplo que se podrán imitar ‘in silico’ [por ordenador] patologías tan complejas como el Alzheimer”, explica Dierssen. Esta neurobióloga del CRG se muestra convencida de que estas investigaciones “permitirán avances conceptuales que al final se traducirán en un beneficio para los ciudadanos”, pero piensa que es muy importante moderar el mensaje para evitar “confusión y frustración entre la gente”.

Algún anuncio en 2013

Aunque estos proyectos, como es el europeo, trabajan a años vista, la revista Science ya ha anunciado que para este 2013 se podría hacer público algún avance notable en el campo del conectoma. Habrá que esperar para ver qué nos va a ir deparando la ciencia en este terreno, pero todo parece indicar que serán progresos que podrían cambiar los esquemas actuales de la neurociencia.

Fuente: lavanguardia.com

Pacientes de #Alzheimer imitan las #emociones de las personas que les rodean

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El contagio emocional es una forma rudimentaria de empatía, que permite a las personas compartir y experimentar las emociones de las otras personas.

El contagio emocional es una forma rudimentaria de empatía, que permite a las personas compartir y experimentar las emociones de las otras personas.

Esta transferencia de las emociones, conocida como contagio emocional, aparece intensificada en las personas con alzhéimer y con un declive mental relacionado con la enfermedad, según un equipo de la Universidad de California en San Francisco (UCSF). Y puede ser importante en el cuidado de estos pacientes, añadieron.

“La calma engendra calma”, afirmó el Dr. Sam Gandy, director asociado del Centro de Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, que no participó en el estudio.

El contagio emocional es una forma rudimentaria de empatía, que permite a las personas compartir y experimentar las emociones de las otras personas, comentó la investigadora principal, Virginia Sturm, profesora asistente en el departamento de neurología de la UCSF.

“Es una manera de trasmisión rápida de emociones entre personas e incluso sin que se den cuenta”, explicó Sturm. Este proceso puede modelar la conducta y provocar cambios cerebrales, añadió.

En las etapas tempranas de alzhéimer y en las personas con problemas leves de pensamiento y de memoria, el contagio emocional aumenta, hallaron los investigadores. Es incluso más aparente en las personas con demencia, comentaron.

“En el alzhéimer y otros tipos de demencia creemos que algunas personas pueden experimentar un aumento de la sensibilidad ante las emociones de las otras personas”, planteó Sturm.

“Al parecer, a medida que se deteriora la habilidad de la memoria y el pensamiento, se produce un aumento de otros procesos emocionales”, indicó.

Esto significa que si los cuidadores están ansiosos o enfadados, los pacientes captarán y copiarán esas emociones.

Por otra parte, si el cuidador está tranquilo y alegre, los pacientes imitarán esas emociones positivas, afirmó Sturm.

“Este es un modo en que los pacientes de alzhéimer conectan con otras personas, aunque no entiendan cuál es la situación social”, afirmó. “En el cuidado de los pacientes, quizá si los cuidadores están tranquilos y contentos ayudaría en gran medida a mantener a los pacientes tranquilos y contentos”.

El alzhéimer es un trastorno cerebral relacionado con el envejecimiento que empieza lentamente y quita a la persona gradualmente la capacidad de seguir con su vida día a día. En Estados Unidos, un tercio de las personas mayores del país fallecen con alzhéimer u otro tipo de demencia, según la Asociación del Alzheimer (Alzheimer”s Association).

El estudio, publicado en línea el 27 de mayo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, contó con la participación de 237 personas adultas. De ellos, 62 pacientes tenían problemas leves de memoria y pensamiento, y 64 tenían alzhéimer. El resto estaban sanos mentalmente.

Los participantes realizaron pruebas de detección de la depresión y otros problemas de salud mental, además de exámenes de IRM a fin de detectar cambios cerebrales relacionados con el contagio emocional.

Los investigadores hallaron que se producía un contagio emocional mayor en las personas con problemas mentales leves y Alzheimer, en comparación con las que no tenían estas enfermedades.

Este aumento del contagio emocional se produjo en paralelo con el incremento del daño en el lóbulo temporal derecho del cerebro, lo que refleja cambios biológicos en el sistema neural, halló el estudio.

“El lóbulo temporal derecho es importante para distintos aspectos de las emociones y de la conducta social”, afirmó Sturm.

La depresión también fue mayor en las personas con problemas mentales leves y alzhéimer, halló el estudio.

Desde el punto de vista de un neurólogo, “es extraordinario que algo tan complejo como la percepción emocional se controle desde una parte tan localizada del cerebro”, comentó Gandy.

“Además, lo clásico ha sido considerar que es el daño en el lóbulo frontal el que provoca problemas emocionales”, añadió Gandy. “Ahora sabemos que los lóbulos temporales pueden jugar un papel parecido”.

Fuente: info7.com.mx

‘#EmprendeenGrande’ o “Descubre como montar un Centro de Día #Alzheimer”

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images‘Emprende en Grande’ es una guía básica escrita por el psicólogo de origen mexicano Christian Núñez Paniagua sobre los aspectos básicos que debes conocer y tener en cuenta a la hora de montar un Centro de Día para enfermos de alzhéimer.

Su propio autor lo describe como un “Breve manual sobre el desarrollo de un plan de negocios de un centro de día para adultos mayores con demencia. Contiene todos los temas indispensables a considerar para diseñar una empresa de servicios para la tercera edad en México. Incluye temas de recursos humanos, datos demográficos, antecedentes prioritarios y un ejercicio financiero sobre los centros de día.”

Los temas que trata son los siguientes:

Antecedentes, ¿por qué un centro de día para adultos mayores?
Descripción del proyecto, ¿qué es exactamente un centro de día?
El cliente, ¿quién necesita de tus servicios? 18 Investigación de mercado, ¿qué otros servicios existen?
Diseño y plan de desarrollo, ¿para qué un centro de día?
Recursos humanos, ¿cuánto personal es necesario?
Infraestructura, ¿qué tipo de instalaciones se requieren?
Plan de operaciones, ¿qué actividades se realizan en los centros de día?
Análisis financiero, ¿cuáles son las utilidades?
Marco legal, ¿qué normas regulan el giro?

He tenido la oportunidad de leer con gusto y detenimiento la guía gracias a un ejemplar digital obsequio del autor y las conclusiones a las que he llegado tras la lectura son las siguientes:

El autor desglosa aquellos aspectos necesarios de ser analizados y estudiados para poder valorar las circunstancias y los medios adecuados para llevar a cabo el cometido de establecer un Centro de Día. Sin entrar en un desarrollo extenso y engorroso sí que describe de manera básica y concisa cada paso y cada clave a tener en cuenta en un proyecto de tal magnitud, todo ello apoyado y reforzado en datos, gráficas y documentación (debidamente referenciada y enlazada).

Aunque el principal lector al que va destinado es al profesional del ámbito empresarial y social, cualquier persona interesada en el tema o relacionado con la enfermedad de alzhéimer puede conocer y comprender su contenido tan solo por satisfacer una curiosidad o para tener una idea menos abstracta del funcionamiento interno de un centro de estas características, asi como de sus costes económicos y humanos.

La guía se enmarca en un territorio concreto como es México y más concretamente Querétaro pero si obviamos las cifras y los datos podemos extrapolar lo esencial del plan y aplicarlo en nuestro territorio y circunstancias. Además no queremos obviar que mucha de la documentación con la que ha desarrollado el libro es de origen español por lo que igualmente ya está conectada a nuestra realidad territorial.

¿Por qué recomendaría el planteamiento de Christian? Pues porque lo que más me ha gustado es la importancia que le otorga al aspecto humano y social colocándolo al mismo nivel que al logístico, al material y al económico. Un Centro de Día no deja de ser una empresa o negocio y debe ofrecer calidad y rentabilidad pero también debe ofrecer calidez humana, amor y respeto por aquellas personas que son algo más que clientes de nuestro negocio. La importancia de la vertiente social es (debería ser) innegociable para el éxito de nuestra empresa.

¿Algún pero? Si, también, porque nada ni nadie es perfecto no quiero dejar pasar la oportunidad de resaltar al autor su planteamiento, en mi opinión equivocado que hace dentro del apartado de personal. En dicho apartado relata los puestos necesarios para poner en marcha el Centro de Día con sus características, conocimientos y tareas a desarrollar. Uno de los derechos fundamentales y universales de las personas es la no discriminación por raza, religión o sexo ante un trabajo. Esta “no discriminación” se cumple en todos aquellos puestos donde el autor indica que el sexo del empleado resulta “indistinto” pero no se cumple así al llegar al puesto de “Recepcionista” y “Gerocultista” donde me sorprendo al ver que el sexo indicado es “femenino” y no “indistinto” como todos los demás (desde Gerente hasta Intendente-Limpieza). Estamos acostumbrados inconscientemente a asociar determinados trabajos a un sexo u otro pero es una barrera educacional que debemos superar puesto que en este caso concreto un hombre está igualmente capacitado para desarrollar las tareas de recepcionista o para cuidar de personas. Conozco varios centros en España e Italia donde hombres y mujeres son “Geros” o “Administrativos” y considero que eso es lo correcto, considero un fallo a subsanar dicho aspecto y más cuando lo planteamos en un plan a modo didáctico.

Solo me queda recomendaros que visitéis el Blog “Psicólogo del Bajío” si queréis conocer más información relacionada con las demencias y por supuesto que si queréis leer el libro lo tenéis disponible en Amazon por un precio muy asequible.

A.G.P Mariposas del alma

Incredulidad, tristeza profunda, desesperanza, aceptación,… y paz

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SIMILITUDES EN EL DUELO

Las diferentes fases por las que se pasa cuando llega el diagnóstico, no sólo en los casos de Alzheimer, pasan desde la agresividad a la reintegración a cierta “normalidad”.

Ana Romaz / Actualizado 24 mayo 2013

Hay una enorme similitud entre el proceso de un duelo formal y el que sigue a un diagnóstico de Alzheimer. (Ilustración: Eva Fajardo)

Hay una enorme similitud entre el proceso de un duelo formal y el que sigue a un diagnóstico de Alzheimer. (Ilustración: Eva Fajardo)

Recientemente ha sido el aniversario del fallecimiento de mi madre. Como todos los años toda la familia fuimos juntos hasta el lugar en que reposan sus cenizas y compartimos anécdotas, recuerdos y el profundo cariño que ella nos inculcó y nos hizo valorar.

Al volver a casa surgió en la conversación el tema del duelo, de ese proceso por el cual somos capaces de elaborar el sufrimiento y la tristeza que la pérdida de un ser querido nos provoca. Y a raíz de esa conversación estuve leyendo algunas cosas relacionadas con el duelo.

Y aquí está el asunto del que quiero hablaros. A medida que iba leyendo me fui dando cuenta de la enorme similitud que hay entre el proceso de un duelo “formal” y el que sigue a una noticia como pueda ser un diagnóstico de alzhéimer.

Me diréis que no es lo mismo, que la muerte es definitiva… Sí, es cierto. Pero si analizamos las fases en que los expertos dividen el duelo encontraremos un paralelismo entre ambas cosas que, seguramente, os llame la atención.

Dicen los que saben de estas cosas que ante la pérdida de alguien querido hay un primer momento de INCREDULIDAD. Ante la noticia de que nuestros padres tenían alzhéimer la primera reacción fue exactamente esa: “¿Los dos? ¡No puede ser!”. El desconcierto, la negación de una realidad que se está produciendo es el intento de alejarnos emocionalmente de lo que está pasando, de suavizar el impacto que el acontecimiento nos produce.

Después se produce una fase de TRISTEZA PROFUNDA. En estos momentos podemos reaccionar incluso con agresividad, con ira y rabia, producida por la angustia de estar viviendo una situación traumática. Nos rebelamos ante lo irremediable: la muerte o, en nuestro caso, una enfermedad degenerativa tan cruel como el alzhéimer.

El proceso continua con un sentimiento de DESESPERANZA. Y en el peor de los casos podemos llegar a sufrir una depresión. Nos invade un sentimiento de fragilidad, de impotencia. Asumimos la pérdida como irreversible o, en el caso de un familiar con alzhéimer, aceptamos con resignación lo inevitable.

Nos vamos haciendo a la idea acompañados quizás por sentimientos de desanimo o apatía, pero vamos integrando el nuevo estado de cosas.

Y finalmente llega la ACEPTACION. Con el curso de los meses, ante las exigencias de la vida cotidiana, vamos reencontrando la necesidad de resolver asuntos pendientes, de centrarnos de nuevo en la actividad habitual…llega la PAZ.

En esta fase estamos más abiertos a recuperar las relaciones sociales, -tal vez dejadas de lado en un primer momento-, vamos recuperando, poquito a poco, nuestra “normalidad”… aunque nunca las cosas vuelvan a ser iguales.

Y aquí está la mayor diferencia entre un duelo y otro: el de la pérdida y el del alzhéimer. A los familiares de un enfermo de E.A. siempre nos queda un tiempo para disfrutar de ellos, para seguir compartiendo.

En esta última etapa nosotros llevamos mucho tiempo, ya las visitas a nuestro padre son para disfrutar de estar con él, hemos superado la tristeza, la rabia, la impotencia…nos queda, de la mano de la aceptación, el tratar de que, el tiempo que le quede, sea todo lo feliz que podamos hacerle sentirse.

Al final lo que nos queda es, como decía el nadador López Zubero, con los limones que nos dio la vida haber hecho limonada.

Fuente: Blog Neuronas Off-line

Identificado el detonante molecular de la enfermedad de #Alzheimer

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Científicos del Departamento de Química de la Universidad de Cambridge, con colegas de la Universidad de Lund, han identificado un activador catalítico para la aparición de la enfermedad de Alzheimer, que ocurre cuando la estructura fundamental de una molécula de proteína cambia para causar una reacción en cadena que conduce a la muerte de las neuronas en el cerebro.

Imagen magnificada un millón de veces de fibrillas de amiloide, el tipo de estructuras de proteínas que se forman en la enfermedad de Alzheimer. Crédito: Dr Tuomas Knowles

Imagen magnificada un millón de veces de fibrillas de amiloide, el tipo de estructuras de proteínas que se forman en la enfermedad de Alzheimer. Crédito: Dr Tuomas Knowles

Los científicos creen que el descubrimiento es un paso vital para dar lugar a un diagnóstico temprano de los trastornos neurológicos como las enfermedades de alzhéimer y Parkinson, y abre posibilidades para una nueva generación de fármacos.

Es descubrimiento es probable que juegue un papel central en el desarrollo de fármacos para las enfermedades relacionadas con la demencia, que son cada vez más frecuentes y dañinas a medida que la población vive más.

El proceso neurodegenerativo que da lugar a enfermedades como el alzhéimer se dispara cuando las estructuras normales de moléculas de proteína dentro de las células se dañan.

En la década pasada se descubrieron los ‘oligómeros tóxicos’ que se cree que son los causantes de la enfermedad de Alzheimer. Hasta entonces se pensaba que la enfermedad era causada por fibrillas de amiloide que son grandes depósitos de proteínas, llamadas placas.

Los oligómeros son estructuras de proteínas lo suficientemente pequeñas como para propagarse con facilidad alrededor del cerebro, matando a las neuronas, pero su formación hasta ahora había sido un misterio.

El nuevo trabajo, en gran parte realizado por el investigador Samuel Cohen, muestra que una vez que se ha formado un número pequeño pero importante de cúmulos que no funcionan normalmente, se produce una reacción en cadena que multiplica exponencialmente el número de estos compuestos de proteínas, que activan nuevos puntos focales a través de un proceso conocido como ‘núcleación’.

Es este proceso secundario de nucleación el que forja nuevas masas de proteínas en forma de zarcillos, compuestos inicialmente por grupos que contienen sólo unas pocas moléculas de proteínas. Estos son los ‘oligómeros tóxicos’, que se propagan peligrosamente en torno a las células del cerebro, matando neuronas y, finalmente, causando la pérdida de memoria y otros síntomas de la demencia.

El Dr. Tuomas Knowles del Departamento de Química de Cambridge y autor principal del estudio, dice que a la fecha no hay terapias modificadoras de la enfermedad de Alzheimer y de la demencia, sólo tratamientos limitados a los síntomas.

Sin embargo, concluye el Dr. Knowles, habiéndose establecido la ruta que muestra cómo se forman las especies tóxicas que causan la muerte de las células, es decir, los oligómeros, se cuenta ahora con una vía fundamental para detectar e intervenir en el catalizador molecular que subyace en la enfermedad.

El estudio se publica en Proceedings of National Academy of Sciences.

Fuente: cienciaaldia.com
Fuente: University of Cambridge