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Reserva cognitiva y patología cerebral

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Foto: Blog psy'n'thesis

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Personas diferentes pueden presentar manifestaciones clínicas distintas tras sufrir un mismo tipo de daño o patología cerebral. Las consecuencias en el nivel de funcionamiento cognitivo que experimentan  los pacientes que sufren algún tipo de demencia, Alzheimer, daño cerebral traumático, o incluso problemas cognitivos derivados de algún trastorno mental, pueden ser muy distintas aun en casos muy similares, e incluso su capacidad de recuperación tras este evento es en muchos casos desigual. ¿A qué se debe este hecho? En uno de los artículos más leídos de la revista Neuropsychologia, Yaakov Stern (2009) analiza en profundidad el concepto de “reserva cognitiva”, que podría dar cuenta de estas diferencias; y proporciona además evidencias que apuntan a que el cerebro emplea procesos cognitivos pre-existentes para afrontar el daño que ha sufrido.

Según Stern (2009) la investigación neurosicológica ha postulado dos tipos de “reserva” para explicar el diferente funcionamiento y recuperación de pacientes con alguna patología o daño cerebral. Una sería la “reserva cerebral” o “reserva pasiva”, que tendría un carácter fundamentalmente cuantitativo. Es decir, que aquellos con un cerebro más grande, con más neuronas o más sinapsis –algo en lo que también influirían las experiencias vitales- serían más resistentes al daño… simplemente porque comparativamente contarían con una mayor porción de su cerebro aún funcionando adecuadamente tras el problema, patología o lesión cerebral. Este primer modelo sobre el tipo de reserva asume que, pasado un umbral,  el daño cerebral tiene las mismas consecuencias para todos. La diferencia está en que en que anatómicamente dicho umbral es más o menos fácil de ser traspasado según la persona.

El segundo tipo de reserva –a la que Stern (2009) dedica su artículo- es la “reserva cognitiva”. A diferencia del modelo anterior, el concepto de “reserva cognitiva” apunta a que las diferencias entre individuos en lo que respecta a las consecuencias del daño cerebral tienen que ver con diferencias en los procesos o redes neuronales que subyacen en la ejecución de tareas cognitivas o funcionales. Es decir, que el diferente resultado del daño cerebral no se debería -al menos no en exclusiva- a cómo el cerebro “es”, sino a cómo funciona antes del evento. Según señala Stern, no obstante, los dos tipos de reserva -cerebral y cognitiva- no son incompatibles, y de hecho parecen relacionadas. Según el modelo de “reserva cognitiva” el cerebro activamente intentaría afrontar el daño producido empleando procesos cognitivos pre-existentes o poniendo en marcha procesos compensatorios. En este sentido, si tuviéramos dos pacientes con igual “reserva cerebral”, aquel con una mayor “reserva cognitiva” toleraría una mayor lesión cerebral antes de que la disfunción se hiciera aparente. Stern propone un interesante modelo sobre la “reserva cognitiva”, que se recoge en la figura adjunta.

Gráfico: Blog psy'n'thesis

Gráfico: Blog psy’n’thesis

Así las cosas, parece claro que tener una buena “reserva” es algo muy deseable. Pero, ¿cómo se consigue esto? Aún no se han inventado los implantes de “disco duro” –lo que vendría a ser el equivalente a una reserva cerebral-, ni tampoco los “sistemas operativos” para optimizar el funcionamiento cerebral humano –la reserva cognitiva artificial-, por lo que la respuesta es algo tradicional… entrenando nuestras funciones cognitivas. Basándose en datos de investigaciones epidemiológicas, Stern (2009) señala que aspectos como el mayor cociente intelectual, nivel educativo y cultural, el desempeño profesional o incluso el nivel socio-económico estarían relacionados con el menor riesgo de desarrollar alguna demencia y con un declinar más lento de algunas funciones cognitivas durante el envejecimiento. Pero aún más, se ha encontrado que entre aquellas personas que participan en actividades de ocio de tipo intelectual o social el riesgo de desarrollar una demencia llegaba a ser un 38% menor. Es decir, que una vida intelectual y socialmente activa funcionaría como un factor protector frente al deterioro cognitivo.

El modelo de Stern (2009) también sirve para explicar otro hecho –aparentemente paradójico- que parece derivarse de investigaciones previas: en aquellos con una mayor “reserva cognitiva”, muchas veces el declive es mayor y más rápido una vez que la patología cerebral se vuelve manifiesta. En realidad, esto que puede parecer contra-intuitivo, se explica fácilmente si contemplamos la gráfica anterior. Por ejemplo, la memoria de una persona con Alzheimer que tiene una alta reserva cognitiva no dará signos de deterioro hasta que la enfermedad esté más avanzada, ocurriendo el punto de inflexión más tarde, o lo que es igual, cuando existe más patología acumulada. También, sugiere Stern, es posible que llegado cierto punto en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, ésta conlleve un desenlace inevitable independientemente del nivel de “reserva cognitiva”. En cualquier caso, en aquellos con mayor reserva, el punto de inflexión se encontraría más cerca del punto en que se produce la pérdida completa de funcionamiento cognitivo.

En suma, el modelo de la “reserva cognitiva” puede ser una aproximación fructífera para explicar las diferencias individuales en el desarrollo y consecuencias de la patología y el daño cerebral. Nos ofrece además una interesante vía para la prevención, o al menos para el retardamiento del declive cognitivo, como es el uso y entrenamiento de las funciones cognitivas. Y nos ayuda a entender mejor la evolución de enfermedades como el Alzheimer una vez que sus síntomas se hacen manifiestos. No obstante, como el propio Stern (2009) señala, aún quedan muchas cuestiones por resolver. Entre ellas, quizá la más inmediata sea la de conocer mejor el sustrato neurobiológico de la “reserva cognitiva” y determinar si se puede hablar de una reserva generalizada o ésta es más bien específica para cada tipo de tarea.

Puedes leer el texto completo del artículo de Stern (2009) aquí.

Referencia del artículo:
Stern, Y. (2009). Cognitive reserve☆ Neuropsychologia, 47 (10), 2015-2028 DOI: 10.1016/j.neuropsychologia.2009.03.004

Fuente: Blog psy’n’thesis

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Un #estudio revela que aprender #idiomas ayuda a combatir el #alzheimer

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libros-idiomas-alzheimerEl conocimiento de varias lenguas puede ayudar a combatir el Alzheimer según se concluye en un estudio publicado recientemente la prestigiosa revista Neurology, que valora el poder preventivo de los idiomas.

El artículo se basa en una nueva investigación que sostiene que hablar al menos dos idiomas puede reducir la demencia en un cerebro que se encuentra en plena fase de envejecimiento. Y esos efectos positivos funcionan por poco que se aprenda de otro idioma distinto al materno.

De hecho, ya se ha demostrado que las personas bilingües realizan mejor las tareas que dicta el sistema de control ejecutivo del cerebro. Dicho sistema se encuentra en la parte frontal del cerebro, y es el motor para los pensamientos más complejos y para mantener la atención. Así lo sostiene la psicóloga de la Universidad de York en Toronto (Canadá), Ellen Bialystok.

Según esta psicóloga, el bilingüismo tiene muchas ventajas que se hacen más patentes cuando se reduce la agudeza natural del cerebro. La profesora Bialystok y sus colegas investigaron a 102 pacientes con Alzheimer bilingües y a otros 109 monolingües que tenían el mismo nivel de agudeza mental.

Lo primero que los científicos descubrieron es que los pacientes bilingües fueron diagnosticados de Alzheimer una media de cuatro años más tarde que los monolingües. Pero las diferencias entre los pacientes de uno y otro tipo también son patentes a nivel físico. El estudio demostró que aunque los efectos físicos eran más avanzados entre las personas bilingües, su capacidad mental era similar, por lo que se entiende que los cerebros bilingües se compensan.

Ante estos resultados, los investigadores recomiendan el estudio de otro idioma, práctica que puede comenzar desde la infancia, pero también tiene efectos, por poco que se practique, en la edad adulta.

Fuente: cuidadoalzheimer.com

Descubierta la primera mutación que protege del Alzhéimer

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Un equipo internacional de científicos ha identificado una alteración genética que reduce la acumulación de proteína amiloide en forma de placas en el cerebro, una de las causas del deterioro cognitivo. Según los autores, los resultados pueden mejorar los tratamientos de prevención del Alzhéimer y además demuestran que esta enfermedad y la demencia senil se originan por los mismos mecanismos bioquímicos.

Más de un 5% de la población mundial mayor de 60 años tiene demencia senil. Además, después de los 65 años la prevalencia del alzhéimer se duplica cada cinco años, por lo que, en la actualidad, unos 25 millones de personas están afectadas por esta enfermedad neurodegenerativa en el mundo.

Esta semana la revista Nature publica los resultados de una investigación en la que un equipo internacional de científicos ha descubierto una mutación que protege de ambos tipos de demencia y que podría representar una nueva diana para mejorar los tratamientos de prevención del alzhéimer, según los investigadores. «Es la primera vez que se detecta una alteración genética relacionada con el alzhéimer y además con una función protectora», explica a SINC Kari Stefansson, investigador de la compañía farmacéutica deCODE Genetics, con sede en Islandia y coordinadora del estudio.

Proteína

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa que ataca el cerebro y causa limitaciones de la memoria, el razonamiento y el comportamiento. Una de sus causas más conocidas es la acumulación en forma de placas de una proteína llamada β-amiloide. El equipo de Stefansson analizó el genoma de 1.795 personas en busca de alteraciones del gen que codifica para esta proteína: la precursora β-amiloide (APP, por sus siglas en inglés).

Los investigadores descubrieron que existe una mutación en el gen APP que confiere resistencia a la aparición del alzhéimer. En experimentos in vitro, los científicos observaron que esta alteración genética reducía en un 40% la formación de las placas. También vieron que las personas de entre 80 y 100 años sin alzhéimer incluidas en el estudio y que eran portadoras de esta mutación tenían funciones cognitivas en mejor estado que las que no tenían esta alteración genética. Por lo que los autores deducen que «alzhéimer y demencia senil pueden tener los mismos mecanismos bioquímicos».

Detener la enfermedad
El gen APP codifica para la proteína APP que es convertida por un par de enzimas en la β-amiloide, que a su vez forma placas y es una de las causas del deterioro cognitivo. Los científicos opinan que una de las posibles estrategias para detener el alzhéimer sería alterar las enzimas que transforman la APP en β-amiloide y que esta podría ser una manera de detener la enfermedad. Una de estos enzimas se identificó hace más de una década y es el BACE1. «Estos resultados demuestran que si logramos que BACE1 sea menos efectivo podremos proteger al paciente de la aparición del alzhéimer», concluye Stefansson.

Fuente: abc.es

Una gran pantalla táctil y un ‘Facebook para mayores’, ideas para luchar contra el alzhéimer

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Escrito por: Agencia Dicyt Lunes, 18 de Junio de 2012 18:04

FOTO: DICYT

El Centro de Referencia Estatal (CRE) de Atención a Personas con Enfermedad de Alzheimer y Otras Demencias de Salamanca está iniciando un innovador proyecto con el objetivo de que las personas que sufren alguna demencia ejerciten su mente a través de las nuevas tecnologías y puedan retrasar el deterioro cognitivo que conlleva su patología. Una gran pantalla táctil que permita la interacción social y la creación de una red social específicamente pensada para estas personas están entre los objetivos de esta iniciativa.
El proyecto, que se denomina HEAD: Herramientas tecnológicas para la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias, implica una estrecha colaboración con el laboratorio LabHuman del Instituto Interuniversitario de Investigación en Bioingeniería y Tecnología Orientada al Ser Humano (I3BH) de la Universidad Politécnica de Valencia, que cuenta con experiencia en nuevas tecnologías adaptadas a otras patologías.
En este caso, el objetivo construir un “sistema multitáctil” compuesto por un televisor normal que estaría encajado en una mesa con una pantalla sensible al pulsar. “Es como si tuviésemos un iPad de 42 pulgadas”, comenta en declaraciones a DiCYT (www.dicyt.com) Roberto Lloréns, coordinador científico de LabHuman.
A diferencia de un ordenador, interactuar en una mesa de grandes dimensiones puede ser más sencillo para muchas personas mayores, pero lo más importante es que la idea está pensada para que interactúen varios usuarios a la vez. “Tenemos evidencias de que la conversación grupal requiere un mayor esfuerzo cognitivo”, afirma el experto, por lo que podría mejorar los resultados.
El proyecto prevé que en la mesa puedan jugar cuatro pacientes una vez que, de acuerdo con las indicaciones de los terapeutas, estén diseñados ejercicios que estimulen las funciones cognitivas y en particular la memoria.
Trabajar la memoria autobiográfica
“El objetivo es trabajar sobre todo la memoria autobiográfica con elementos como fotos o números de teléfono”, comenta el especialista, que pone un ejemplo del funcionamiento de la mesa. “Si tenemos fotos en el centro de la pantalla, cada usuario puede intentar arrastrar las suyas hacia su zona de la pantalla. La propuesta es que cada uno recoja sus recuerdos, pero esto fomenta la interacción y las habilidades sociales, porque pueden necesitar pedir una foto propia al compañero”, señala. En todo momento, un terapeuta controlaría la sesión y tomaría decisiones como detener el juego y fomentar un debate.
El proyecto HEAD está en una etapa inicial y para este año se marca como objetivo crear un sistema de gestión que los terapeutas puedan ir utilizando para cuestiones como tener una lista de pacientes. Más adelante habría que desarrollar las aplicaciones para la estimulación cognitiva y, dando un paso más, se pretende crear una red social propia, que sería algo así como “un Facebook para mayores” con un gran abanico de posibilidades.
Esta red social permitirá que los usuarios almacenen y compartan sus fotos con otros pacientes que pasen por el CRE Alzheimer, pero también con sus propios familiares, que podrían hacerse una cuenta para interactuar con ellos. Un aspecto importante es que esto permitiría mantener el contacto a usuarios del centro que, tras recibir un tratamiento vuelven a sus casas.
Fuente: salamanca24horas.com