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Día 3: Calcio en Milano – Quién no da todo, no da nada.

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(Quién no da todo, no da nada)

Después de dos días de madrugones el domingo fue para “descansar”. Un día de asueto que comenzó a las once de la mañana que me recogieron Massi y Cristian (marido e hijo de Dea, una de las cuidadoras) para poner rumbo a Milán para asistir al partido de fútbol (Calcio en Italia) Inter-Palermo.

Nuevamente nada más montar en el coche, me sorprendieron. Cristian me entrego una bolsa que era un regalo de parte de los tres. Una camiseta y un bufanda del Inter, en la que habían escrito una dedicatoria y sus nombres y un ¡Hasta pronto! en español. La sonrisa no cabía dentro de mi rostro.

IMG_0908Cristian es un chico muy tranquilo que transmite una dulzura que estoy seguro que va a enamorar a las ragazzas italianas dentro de muy poco. Lleva dando clases de español desde hace dos años y se maneja bastante bien con nuestro idioma, para, piensa y despacio va a preguntándome y hablando en español. Ese aplomo, esa templanza le asegura ir lento pero bien, casi todas la palabras que dice son correctas. Así fuimos hablando todo el camino sobre fútbol, en español. Massi no habla español y en italiano nos cuesta más comunicarnos, pero aun así su risa alegre y humilde me transmite más que las propias palabras, pienso que conserva ese niño grande que mucha gente lleva dentro.

Aparcamos algo alejado del estadio y fuimos caminando bajo un cielo nublado y un frío bastante notable. El estadio de San Siro impone desde fuera ya que alrededor de él no hay edificios que lo dejen cercado, sino que tiene espacio abierto y eso intensifica la sensación de amplitud y altura.

IMG_0871Compramos las entradas, que aquí son nominales por lo que debes entregar un documento identificativo como el DNI o Pasaporte. No por ser extranjero sino cualquier persona, ellos tuvieron que entregar su documento italiano. Antes de entrar al campo visitamos el museo de Inter y Milán, además de la Tienda Oficial.

Una vez dentro del campo, disfruté mucho la experiencia. Es un fútbol diferente al nuestro con una velocidad de juego más lenta. El resultado fue de 1-0 a favor del Inter, siendo el gol en propia puerta de un contrario.

Cuando termino el partido y abandonamos el estadio eran alrededor de las cinco de la tarde y la noche ya se cerraba sobre nosotros.

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Portal de Belén, en el centro de Bérgamo.

Regresamos a Bérgamo y sobre las siete y media estábamos en una pizzería cenando una pizza riquísima hecha al horno de piedra.

Un día de ocio y diversión con el deporte rey de trasfondo que  finalizó con una invitación a cenar en su casa el próximo martes viendo a “mi” Real Madrid contra el Ajax, pero eso será otra crónica… ¡Ciao!

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Aquellas Olimpiadas del ‘mister’ – La memoria es el camino

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por El 29 julio de 2012
El mister no tiene ni idea que ahora mismo se están celebrando los Juegos Olímpicos en Londres, aunque él defendiera en Helsinki los colores de la squadra azzurra de fútbol, de la que todavía guarda un cuerpo fornido y unas piernas propias de un defensa internacional pese a sus 80 largos años y el ataque del alemán. Por eso al mister no le ponemos cara, ni nombre, es demasiado conocido en el país transalpino y la familia quiere mantener la discrección. El mister es una institución en el Centro Arioli Dolci de Treviolo, en la provincia de Bérgamo, en donde pasa los días para tratar de frenar la enfermedad. Una institución que pasa a categoría de mito cuando va a recibir su masaje y cruza las manos sobre la nuca mostrando sus gemelos a la masajista como si estuviera en el vestuario de la Sampdoria, o del Atalanta, o de la selección italiana, alguno de los clubs en los que jugó, para posteriormente pasar a ser entrenador y más tarde comentarista televisivo. La vida del mister fue el fútbol y por eso los trabajadores de la cooperativa social Servire le siguen el juego. Forma parte de la filosofía del centro. Estudiar a fondo al paciente, todo su pasado, todas sus costumbres, todos sus hábitos, para hacerles la vida más llevadera. El mister ha perdido prácticamente la capacidad del habla y ha dejado atrás sus primeros días en el centro en el que todavía pensaba que estaba dirigiendo a once futbolistas, como recuerdan divertidas las trabajadoras del centro que tenían que escuchar de su boca el “ciccia (chavala), muévete”, cada vez que veía que alguna de as trabajadoras se paraba un solo segundo. El mister es metódico, de reglas, de orden, como tuvo que ser toda su vida deportiva. Come despacio pero sin freno, dobla la servilleta antes de robarle el flan a la psicologa del centro, comérselo entero sin prisa pero sin pausa y volver a dejar el recipiente exactamente en el mismo sitio del que lo cogió aunque, eso si, vacio. Le presentan al periodista “spagnolo” y tratamos de recordar nombres de su época. Pasamos por Di Stefano, Luis Suarez…  pero la sonrisa a su boca solo llega con Puskas. Lo ha reconocido. “Molto forti”, balbucea, mientras le vuelve la sonrisa cuando charlamos de la final del 82 con Italia como campeona, los saltos de Sandro Pertini en el palco y la batuta de Enzo Bearzot, que también fue su mister. Mientras el resto de pacientes entonan al unísono canciones populares italianas, el mister prefiere observarlos desde la distancia, agarrado a su escoba con la que limpia el jardín del Ariolo Dolci, sin participar, como observando los movimientos de sus hombres, su estrategia. Como si siguiera en el banco del Atalanta en espera de la gloria definitiva.
Fuente: lamemoriaeselcamino.com